Como es normal para cualquier jugador, unos de los muchos momentos inolvidables que se viven en el baloncesto es cuando el seleccionador(en éste caso provincial) te dice que estás en la selección(gaditana, infantil) donde conocerás a mucha gente y harás buenos amigos, pero sobretodo lucharás con todas tus fuerzas para ganar ese titulo tan preciado, una medalla, que significa ser campeón, subcampeón o tercero de Andalucía. Yo he tenido esa posibilidad de vivirlo; fue algo increíble cuando Miguel Ángel Contreras, me digo en una llamada que iba a estar en la selección aunque estuviera al 50%, unas palabras que para mí significaron algo muy importante. Llegó alquel día a mediados de octubre cuando tuve que madrugar para que un autobús me recogiera en la estación de tren de El Puerto de Stª María junto a otros jugadores/as. Allí empezaba una gran ilusión. Ya en Priego de Córdoba, escenario del Campeonato de Andalucía, llegamos a la villa turística, repartimos las habitaciones y las equipaciones.
El primer partido: Aquel viernes jugábamos nuestro primer partido, contra la anfitriona, Córdoba. Una selección no muy difícil de ganar, pero algo complicada. Ganamos con algunas complicaciones y mi debút con la selección no estuvo muy mal solamente algo nervioso.
El segundo partido: El partido más complicado de todos y selección "favorita"al titulo, Málaga. Todo el mundo en contra nuestra, menos esa gran afición. Dimos aquella sorpresa y dijimos que íbamos a dar guerra y lucharíamos sin duda por el titulo. Ganamos gracias a una gran defensa y al ánimo y confianza que depositaba en nosotros ese gran cuerpo técnico formado por "Migue", "Jose" y "Carlos".
El tercer partido: En este partido ya estábamos clasificados, y "Migue" me dijo que descansara para estar fresco para la final, unas palabras que me dieron mucha confianza.
La gran final: Con una mezcla de suerte y mala suerte nos tocó Granada, una selección en teoría mas floja que Sevilla. Durante todo el partido fuimos ganando de 10-12 puntos, pero una pájara(supongo) hizo que Granada nos remontara y llegara al último minuto a unos 5 puntos. Un minuto que se hizo eterno. Poco a poco nos fueron matando y al final nos ganaron de 3, algo impensable por nosotros. Las lágrimas de algunos jugadores saltaron al escuchar el pitido final.
Al final la recompensa a corto plazo no fue buena, pero a lo largo si lo será. Una medalla de plata, con sabor a oro.
Ya solamente se podía hacer una cosa: pensar para que dentro de dos años(los que estemos) ganar ese campeonato y traernos una medalla, pero esa vez de oro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario